Los rociadores automáticos son un elemento esencial en los sistemas de protección contra incendios. Su correcto funcionamiento depende directamente de una instalación precisa y conforme a la normativa. Sin embargo, es común encontrar errores que comprometen la eficacia del sistema y ponen en riesgo vidas, bienes y operaciones.
- Distancias incorrectas entre rociadores
Una separación mayor o menor a la recomendada por la norma puede generar zonas sin cobertura o solapamientos innecesarios. Esto afecta la distribución del agua y el tiempo de control del incendio.
- Obstrucciones en el área de descarga
Luminarias, ductos, vigas o mobiliario pueden interferir con el patrón de rociado. Es fundamental realizar revisiones visuales durante la instalación para garantizar una descarga libre y efectiva.
- Uso de cabezales no certificados
Los rociadores deben cumplir con certificaciones reconocidas (como UL o FM). Utilizar piezas no aprobadas puede invalidar la garantía del sistema y disminuir su confiabilidad.
- Falta de pruebas hidrostáticas y de funcionamiento
Toda instalación debe someterse a pruebas que verifiquen presión, flujo y sellado. La ausencia de estas evaluaciones incrementa la posibilidad de fugas o fallas en situaciones reales.
- Instalación fuera de norma
Cada tipo de riesgo (oficinas, almacenes, plantas industriales, etc.) requiere un diseño específico. Instalar un sistema sin considerar la normativa NFPA aplicable limita la cobertura y el tiempo de respuesta.
Conclusión
La instalación de rociadores automáticos debe ser realizada únicamente por personal capacitado y con experiencia en protección contra incendios. Una mala instalación puede convertir una inversión en una falsa sensación de seguridad.
En GBI garantizamos instalaciones certificadas y conformes con normativa internacional.
Contáctanos: buzon@bustech.com.mx